Locales

La ciudad de Goya honro la Memoria del General Martin Miguel de Güemes

La Municipalidad junto a la Asociación Belgraniana Goya organizaron el acto conmemorativo por los 201 años del Paso a la Inmortalidad del General Salteño.

Con el objetivo de perpetuar en la memoria, su entrega, su capacidad libertadora como el héroe de la emancipación, el gran defensor de la frontera norte en la guerra por la independencia de nuestro país.

El acto conmemorativo presidido por el Intendente Municipal Mariano Hormaechea, contó con la presencia de la presidente de la Asociación Belgraniana Goya profesora Marisa Laura Báez; el Jefe de la Delegación de la Policia Federal Argentina Subcomisario Valeria Castillo; Jefe de la Prefectura Goya Prefecto Walter Rodríguez; por el Batallón de Ingenieros de Montes XII el Mayor Guillermo González; el Director de la Unidad Regional II Comisario Mayor Roque Nicolás Báez; del Servicio Penitenciario Provincial Unidad 8 Sub adjutor  Diego Paredes; el Secretario de Gobierno Gerónimo Torre; el Secretario de Desarrollo Humano Julio Canteros, Secretaria  de Educación Sonia Espina; los Directores de Cultura Manuel Zampar y de Bromatología David Zajarevich, y el público que se dio cita bien temprano en Plaza Mitre.

HIMNO NACIONAL

Con los acordes de la Banda Militar “Puerto Argentino” bajo la dirección del Segundo Maestro de Banda Suboficial Mayor Ariel Callejas, se interpretó la canción patria.

EL HÉROE NORTEÑO

El profesor Roque Rojas, integrante de la Asociación Belgraniana fue el encargado de poner palabras al accionar el Gaucho Norteño, de poner en palabras sentimiento, semblanzas y accionar del Héroe, del padre de la Patria Miguel de Güemes:

Pronunciando el siguiente discurso: “Fue amado y odiado, apoyado y combatido; soñó, luchó y dio su vida por la América libre del poder español. Morir por la patria fue su gloria, éste fue Martín Miguel Juan de Mata Güemes Montero de Goyechea y la Corte.

Nació en Salta, el domingo 8 de febrero del año 1785. Sus padres fueron don

Gabriel de Güemes Montero, funcionario español de la Corona, y María

Magdalena de Goyechea y la Corte, dama salteña. Estudió en su ciudad natal

con maestros particulares y a los 14 años ingresó al Regimiento Fijo de

Infantería, en la filial de Salta. En 1805 fue trasladado a Buenos Aires. Al año

siguiente combatió en la Reconquista de la misma, que había sido invadida por

los ingleses. En esas circunstancias fue protagonista de un hecho insólito,

cuando comandando un pelotón de Húsares se adentró a caballo en el Río de la

Plata y obligó a rendirse al navío británico Justine, que había encallado frente al

puerto de la ciudad.

Para continuar con el historial de Güemes, señaló: “Ante la noticia de la muerte de su padre, y por haber enfermado de la garganta, regresó a su provincia natal en 1808. Tras los sucesos de la Revolución de Mayo, se incorporó al ejército patriota destinado al Alto Perú y formó parte de las tropas victoriosas en Suipacha. Regresó a Buenos Aires, por orden y pedido de Manuel Belgrano y en 1813 colaboró en el sitio de Montevideo, cuya

acción le valió para recibir el grado de teniente coronel.

En 1815 volvió definitivamente a Salta y por pedido de San Martín se colocó

al frente del Ejército del Norte, principal resistencia a los realistas. El 15 de

mayo del mismo año fue electo Gobernador Intendente de su provincia. Dos

semanas más tarde se uniría en matrimonio con Carmen Puch, madre de sus

 tres hijos: Martín, Luis e Ignacio.

Por disposición del General Güemes, en carácter de Gobernador Intendente

de la provincia de Salta, en Oficio del 12 de septiembre, se creó la División

Infernal de Gauchos de Línea, cuyo fundamento fue que convenía reunir en un

cuerpo orgánico a los gauchos, que hasta ese entonces habían combatido en

de forma desinteresada por la libertad de la Patria.

El ejército infernal se ponía en marcha. No había leva forzosa, todos eran

voluntarios. Desde los más jóvenes que apenas podían montar hasta los

veteranos baqueanos, desde las mujeres que funcionaron como espías, hasta los

curas gauchos que usaban sus campanas como alarma ante la presencia del

enemigo. Todo un pueblo en armas. Machetes, lanzas, azadas, boleadoras y unos

pocos fusiles y carabinas eran las armas de aquel pueblo que aprendía junto a su

jefe que estaban solos para enfrentar al ejército realista.

Para acentuar:” En el año 1817 fue ascendido al grado de Coronel Mayor por Juan Martín de Pueyrredón, Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata,

decisión que fue apoyada por José de San Martín y Manuel Belgrano, gracias a

los valores militares del gaucho salteño.

TAREA LIBERTADORA

“Pronto comprendió que tendría que arreglárselas solo para cumplirle al único

jefe que reconocía: don José de San Martín, quien tendrá permanentes

expresiones de elogio y gratitud para con Güemes y sus gauchos. Su vital tarea

de contención y distracción de las tropas españolas resultó imprescindible para

encarar el cruce de los Andes y desarrollar con éxito la campaña libertadora.

Dos años más tarde, en 1819, Güemes y sus hombres harían frente a una

nueva invasión realista, pero esa vez la condiciones serían adversas: ya no

contaba con el apoyo del Director Supremo de las Provincias Unidas, José

Rondeau, y la guerra, los campos arrasados y la interrupción del comercio con

El Alto Perú habían dejado a la provincia en la miseria. Al mismo tiempo, las

Las clases altas de Salta comenzaban a quitarle su apoyo.”

 Para poner en valor los aspectos de la vida del Héroe Norteño, manifestó Rojas: “El 7 de junio de 1821 una partida española entró por sorpresa en la ciudad de

Salta y produjo una emboscada. Se cerraron todas las salidas y esquinas de la

plaza y Güemes sólo pudo montar en su caballo y saltar por sobre dos pelotones

enemigos, pero fue alcanzado por una bala que provocó su herida de muerte.

Pocos días después recibió a dos oficiales realistas que le ofrecieron trasladarlo a

Buenos Aires, donde recibiría el mejor tratamiento, con la condición de ordenar

el alto el fuego contra los realistas. Sin responder a los enviados y en su

presencia, Güemes reunió a sus oficiales y les pidió que jurasen que nunca

aceptarían ningún tipo de trato para beneficiar al enemigo en suelo patrio;

pedido que fue respondido con el entusiasta juramento de los oficiales y gauchos

salteños.

“Después de diez días de sufrimiento, el domingo 17 de junio de 1821, Güemes

murió en la Cañada de la Horqueta rodeado de sus gauchos, con solo 36 años de

edad. Sus restos fueron sepultados en la capilla de El Chamical al día siguiente,

pero el 14 de noviembre de 1822 los trasladaron a la antigua Iglesia Matriz. Por

fin, el 20 de noviembre de 1918 sus restos fueron colocados en el Panteón de las

Glorias del Norte, en la Catedral de Salta.

“Voy a dejarlos, pero me voy tranquilo, porque sé que tras de mí quedan

ustedes, que sabrán defender la patria con el valor del que han dado pruebas”

fueron las palabras finales, de aquel hombre cuyo valor por la libertad de su

pueblo fue innegable. Luchó desinteresadamente por la consolidación de la

independencia desde 1810 y hasta su muerte, evitando que las cruentas

Las invasiones realistas llegaran a Buenos Aires y recuperaran el poder. Ninguna

invasión logró superar la heroica defensa que realizó Güemes con su guerra de

guerrillas.

Para reafirmar el valor de la entrega y patriotismo Rojas afirmó: “Hoy, desde la Asociación Belgraniana de Goya, queremos rendir homenaje a Martín Miguel Juan de Mata Güemes Montero de Goyechea y la Corte, el héroe norteño.

Tras lo cual se efectuó un Minuto de Silencio.

Para finalizar el acto, el Director de Cultura Manuel Zampar, recitó la siguiente Poesía: “Ante el Monumento” de Juan Carlos Dávalos

Ante el monumento

(Soneto)

Desde tu pedestal de roca escueta

Oteas cauteloso el horizonte.

Ni una señal en el lejano monte

Denuncia la guardia de Olañeta.

Y te sorprende el enemigo artero

No en descampado ni a la luz del día,

Sino la noche lloviznosa y fría

En que un Judas te vende por dinero.

¡Padre Salteño! Por la espalda herido

Huyendo, desangrándote en la oscura

Senda del Chamical no quiero verte.

Sino de aquí, de regreso del olvido,

Plasmada en bronce eterno tu figura

Triunfante ya del odio y de la muerte.

De esta manera se rindió tributos y honores al General Martin Miguel de Güemes en nuestra ciudad.

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