Locales

LOS SENTIMIENTOS NO SON LOS MISMOS QUE HACE CUATRO AÑOS

A finales de 2017 la sociedad de Goya atravesaba una angustiante situación, además de la situación financiera, administrativa, servicios y trabajos. Se agregaba el estado alarmante del cementerio público “La Soledad”.

Familiares y allegados de personas fallecidas eran testigos de ello, ante la desolación incluso de no poder cumplir con la cristiana sepultura de sus seres queridos. Estas personas se veían afectadas porque no conseguían realizar el duelo y el proceso correspondiente ante la pérdida de sus deudos. Cuatro años atrás, en nuestra ciudad no se daba cumplimiento con la sepultura a las personas fallecidas. Por deficiencia y negligencia de la gestión que no permitía consumar con honrar a nuestros muertos y la identidad de nuestra cultura correntina.

En diciembre del 2017 existían un total de 115 cuerpos que no habían recibido cristiana sepultura, distribuidos 49 ataúdes en la capilla, 20 cuerpos en el depósito 1, en el depósito localizado arriba 12 féretros y en el nuevo depósito 14 cajones. Un panorama que provocaba mayor desolación y tristeza a los familiares de esos fallecidos porque no tenían el lugar adecuado para proceder a la sepultura que le diera el eterno descanso.

Inmediatamente de asumir el Intendente Osella, junto al equipo destinado a cumplir funciones en el cementerio público local, se tomó la determinación de encontrar una pronta solución a esta lamentable situación.  Respetando y garantizando los derechos de familiares de las personas fallecidas, permitiendo los ritos mortuorios de manera adecuada a las circunstancias, contribuyendo a la preservación de su memoria y homenajeando a las personas fallecidas. Cabe consignar que el trato digno es inherente a su condición humana y esencial en cuanto al respeto a los vínculos y lazos existentes, entre sus familiares y personas más cercanas.

Esta rápida decisión para poder sepultar a los familiares fallecidos de acuerdo a sus creencias, entendiendo que este proceso aporta un cierto grado de cierre al proceso de duelo, contribuyó a mitigar las secuelas del trauma, luto y dolor.

Esta expedita acción pudo comprobarse para marzo de 2018 con la construcción de 304 nichos nuevos. Desde el 10 de diciembre de 2017 a la fecha se construyeron más de 1.200 bóvedas, entre otras obras realizadas en cementerio “La Soledad”.

Construcción nuevos nichos – capacidad.

Marzo 2018 = 304 nichos.

Junio 2018 = 80 nichos.

Mayo 2019 = 400 nichos.  

Octubre 2020 = 100 nichos.

Noviembre 2020 = 100 nichos.  

Junio 2021 = 100 nichos.  

Julio 2021 = 100 nichos.  

Actualmente continúa la construcción de nuevos sepulcros en la necrópolis local.

Además se realizó la restauración – Puesta en Valor de la Capilla – restableciéndose desde el 2018 las celebraciones religiosas (especialmente en fechas especiales, en 2018 y 2019: día de la madre, del padre, de los fieles difuntos). En 2020 y 2021 por situación sanitaria se interrumpieron.

También durante esta administración municipal se refaccionó y pintó la Cruz Mayor. Asimismo se construyó escaleras y veredas nuevas, se realizó trabajos de pintura, e instalación de nueva iluminación.

Se realizó mantenimiento y mejoras en los 8 solares, de la parte antigua, caminos y veredas del interior del cementerio. En la parte nueva del cementerio se construyen nuevos nichos.

Se implementó adecuación, diseño, distribución y construcción de nicho en sector del predio nuevo, diagramado en cuatro solares.

2020/2021 PANDEMIA – ASEGURANDO CONDICIONES PARA CELEBRACIÓN DE FUNERALES.

Durante este tiempo, desde la Municipalidad de Goya se aseguraron los procedimientos de sepulturas. En el marco de la pandemia de COVID-19, se aseguraron las condiciones necesarias para la preservación de la memoria y de restricciones para la celebración de funerales.

El trabajo del personal del cementerio público durante estos dos últimos años se adaptó a procedimientos y sepulturas de personas fallecidas por COVID. Cuidados y protocolos establecidos en trato de los fallecidos por contagios, implica no solo la utilización de traje y equipamiento adecuado sino además la preparación para el trato humanitario a los familiares, amigos y afectos del fallecido.

La Necrópolis local realizó durante este tiempo fosas específicas para casos sospechosos o confirmados de COVID-19, que posteriormente faciliten identificación de personas fallecidas, localización y trazabilidad de sus restos, con un registro detallado e individualizado en el contexto de la pandemia.

Los servicios funerarios permiten a familiares continuar realizando velatorios bajo una serie de especificidades, que incluyen un horario reducido y un menor número de personas con la finalidad de asegurar un adecuado distanciamiento social, asegurando el carácter gratuito y la celeridad administrativa en este tipo de procedimientos.

Todo ello con el objetivo de garantizar la preservación de la memoria, trato digno y homenaje a las personas que han muerto como resultado de la pandemia.

Decía el Pa’i Julián Zini: “Nuestro pueblo tiene una relación importante con sus difuntos. “Tenemos que sepultar a la altura de la vista”, decían en el campo. Salir y ver la cruz y el panteón para poder “conversar” con el difunto significa mucho, es una conexión que llena y une a los que estamos, estuvieron y a los vendrán. Nos une en la comunión de los hijos de Dios”.  

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